Características de la acción moral
Una acción humana para ser considerada de tipo moral tendrá las
siguientes características:
es aquella que se realiza, ajustándose a un código o conjunto de normas y
valores morales, las cuales designan lo que debe ser considerado como moralmente
bueno o malo, egoísta o generoso, etc. Más adelante veremos en qué consiste un
valor y una norma moral.
Este código moral no debe ser impuesto por la sociedad a las personas, sino
que el individuo lo debe poder elegir libremente, por ejemplo, yo debo ser libre
de elegir si acepto moralmente la eutanasia o no, no se me puede imponer mi forma
de valorar ciertas cuestiones. Por este motivo, la moral es, sobre todo, una
cuestión individual. Podemos definir la libertad como la capacidad de la voluntad
humana para elegir y decidir.
El hecho de ser libre cuando actúo, es de total importancia a la hora de ser
valorada moralmente una acción porque, si la realizo libremente, entonces soy
responsable moral
de lo que hago y de lo que dejo de hacer. La responsabilidad, es la obligación
de responder acerca de nuestros actos. En este sentido, si las acciones de una
persona se ajustan a las normas morales existentes en una sociedad, se la considera
moralmente buena, etc. pero, si por el contrario, una persona conoce las normas y
valores morales de una sociedad y, a pesar de ello, las transgrede, entonces estamos
ante un individuo inmoral.
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Llegamos así, a una condición fundamental para que podamos juzgar si un
individuo actúa moralmente bien o no, que sepa lo que hace, sólo de esta
forma, podemos decir que actúa libremente y que, por lo tanto, es responsable
de sus actos.
Efectivamente, a diferencia de los animales, que actúan movidos
por sus instintos, el ser humano es un ser moral precisamente porque es racional,
es decir, cuando actúa, sabe lo que hace, elige entre varias posibilidades de
acción o los medios para conseguirlo, se propone un fin concreto, analiza y
valora los pros y los contras, juzga, si le conviene o no, es incluso capaz de
preveer con anticipación las posibles consecuencias o resultados, etc. En conclusión,
cuando una persona actúa racionalmente y lo hace, además, libremente, es por ello
que podemos aplicarle valores morales a su acción (generoso o egoísta, justo o injusto, etc.).
Dado que las personas no viven aisladas, sino que son ciudadanos de una comunidad,
no sólo son responsables de sus propios actos y para consigo mismos sino, también,
de su repercusión en las personas con las que convivo. Por ello, la moralidad tiene
también una dimensión social.
Nacemos en una sociedad que posee una serie de normas,
creencias, ideas, valores, prohibiciones, pautas de conducta, etc. que caracterizan
su forma de vida. Nuestras acciones morales se dan en sociedad, en nuestra convivencia
con los demás, quienes las aprueban o las rechazan en función de estas normas y valores
válidos para todos. Por ello, el ser humano necesita convivir con los demás para
desarrollarse como ser moral. No obstante, como ya hemos dicho, el individuo debe
interiorizarlas, es decir, debe reconocerlas como suyas, no como algo impuesto desde
fuera, de modo que las cumpla de modo libre, conscientemente y habiéndolas pensado
racionalmente.
Nos encontramos, en conclusión que, a diferencia de los animales que se rigen por unas
pautas instintivas que no les permiten elegir su modo de actuar, el ser humano, por el
contrario tiene libertad de acción, esto es, puede elegir y decidir por propia voluntad,
cómo actuar. Esta libertad no es total, está condicionada por su naturaleza genética y
por el medio sociocultural, la época y el lugar en el que vive. Pero aún así, le queda
bastante libertad para decidir racionalmente cómo actuar, lo cual, le convierte en
responsable moral de sus actos.
Finalmente, decía el filósofo griego Aristóteles que "la
virtud
moral es un hábito" ¿qué
quería decir?. Veamos, un hábito es un comportamiento que se repite, una forma de actuar
estable. Según Aristóteles, "un solo acto no hace a uno virtuoso", es decir, una persona
no se convierte en generosa porque un día dé limosna a un necesitado o sincera porque un
día dijo la verdad. Por el contrario, la virtud moral hay que conquistarla en el día a día,
habituándose a actuar bien, repitiendo actos generosos o sinceros y es, este hábito, lo que
me convierte en una persona buena, sincera, honrada, etc.
Pero esta actitud permanente a actuar bien no es fácil de conseguir, requiere:
conocer lo que se debe hacer
y tener voluntad para hacerlo
a lo primero te va a ayudar la Ética, lo segundo, lo tendrás que poner tú. |
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